viernes, 6 de mayo de 2011

Vivo en una ciudad Glamurosa

Llevo 4 años, casi 5, viviendo en Madrid, una ciudad glamurosa, cosmopolita, multicultural,... vamos, llena de gente y atascos. O eso pensaba yo hasta hoy.


Fue un día muy raro, os explico.

Ese día se marcaba la tensión, como si se supiera de antemano que algo iba a pasar.

Raro...
(¿Sería ya el día en el qué se rebelarían los ordenadores contra nosotros?)


Cuando aparté la vista del ordenado en la oficina a las 18,30 estaba desierto. Ni un alma. Bueno, sí la mía. Creo.
Muy raro...
(¿Habían sido abducidos por los extraterrestres?)


Cuando llegué al gimnasio, una hora después, era un sueño: ¡¡Todas las máquinas estabas libres para mi uso y disfrute!! Lo cual me hizo sospechar, teniendo en cuenta la cantidad de gente que se había apuntado a la operación bikini, un mes antes del verano.
Muy muy raro...
(¿Estarían regalando dulces en algún sitio y era el único que no lo sabía?)


En determinado momento, entraron en tropel todos los empleados del gimnasio y la piscina, reuniéndose en un semicírculo y empezaron a gritar. En parte porque iba con la música puesta y en parte porque no me acerqué mucho al grupo (parecía una multitud antes de linchar a alguien), no me enteré de que decían. Sin embargo, juraría que soltaban comentarios tipo: "Así no" o " Por ahí, sigue, sigue".
Muy muy muy raro...
(¿Estarían planificando y preparando la monta de una yegua en celo?)
No quería ni imaginármelo, y por eso como razón adicional, me fui.


Cuando cogí la moto a la salida del gimnasio, eso no era Madrid. Es decir, sí lo era, pero no: estaban todos los edificios en el mismo sitio, pero no había coches. Sólo me crucé con una señora en todo el trayecto.
Muy muy muy, pero que muy, raro
(¿Habría caído una bomba H y sería yo el único superviviente debido a mis poderes mutantes latentes?)
Espero que no, pues según los documentales de la 2 (que todos vemos), a una explosión atómica sólo sobrevivirían las cucarachas, y no me podía imaginar compartiendo mi vida con ellas.

Gracias a Diox, al llegar a casa estaba la rubia (¡¡Bien!! No tendría que convivir sólo con cucarachas). Pero esto no desvelaba el misterio...

De repente, el silencio de la noche fue roto pro el sonido del televisor de los vecinos (caracterizados por hablarse, ponerse la música o la radio, como si no estuvieran en la misma habitación el emisor el receptor), que fue quien me trajo la pista...

¡¡No era la rebelión de los ordenadores, abduciones extraterrestres, no estaban regalando dulces en ningún sitio, ni había monta de jamelga (pobre yegua), ni era una explosión nuclear!!

Sólo era el Madrid-Barça.

¡¡UPS!! No vi el partido, y mañana no tendré nada de lo que hablar en la oficina