martes, 31 de enero de 2012

El Afán de Superación (o la envidia de la mala)

Esto.
No se como decirlo. Creo que lo mejor será decirlo de sopetón, así dicen que el dolor es menos, dicen...
Bueno. Tengo un Clon (ya lo he dicho).

Es un clon ocho años menos que yo, no es tan guapo como yo pero lo hiceron con más pelo. En cuanto a masa corporal, tenemos más o menos la misma. Solo que mientras que yo la tengo bien repartida por todo el cuerpo, a él lo alargaron dejándolo alto (y flacucho).
A parte de esto, somo igualicos


(pongo una foto para que aprecies la inverosimil similitud)


Al grano.
Hace un año y algún que otro mes, supongo que debido a que su persona interna es chunga, pero chungo-chungo, mi clon decidió irse a estudiar a Rumania (os lo dije es muy chungo). Aunque respecto a esto, hay teorías que especulan que se fue por las rumanas, pero como las hicieron gente que no acaba de conocerle, no sabían lo chungo que era, así que no cuentan.

Al principio (y al final) que tus genes estén en Rumania pasándoselo bien es, sí, chungo. No obstante, pensar que tu clon está por ahí fuera de España teniendo una vida es cool. Siempre que no pensemos que es Rumania.

Así que por envidia afán de superacion y motivado por mis genes peludos, decidí hacer algo parecido, pero sin la parte chunga, y aprovechando que trabajo en una super-mega-sucursal de una super-mega-empresa super-mega-internacional me fui a hablar con mi jefa del tema.

- Acha, zagalica, taba iqui apollardo cavilando qui no pue'sé qi mi gene sean andiando una pijá dilijos y yo sea iqui!!

Claro, mi jefa se quedo patidifusa y ojiplática. Cuando me acelero me sale el murcianico panocho profundo, así que respiré profundamente y se lo traduje lo más fidedignamente posible para que no hubiera problemas:

-Estimada y querídisima jefa. Vienes muy guapa y elegante hoy. Ya que tenemos sucursales alrededor del mundo y potenciamos el crecimiento de los empleados, ¿no cabría la posibilidad de un intercambio con alguna otra oficina? Pues creo que me ayudara a mi desarrollo profesional y personal. ¿No crees?

Casualmente, si había algún opción de intercambio, pero había que pasar muchas pruebas, pues eran muy pocas las plazas y muchos los participantes. Me hicieron pruebas de orina, análisis de sangre, lanzamiento de escupitajos, etc. Pero de todas ellas, para mí la más complicada fue la prueba de personalidad, cuando me preguntaron si me gustaba el azúl o el rojo (siempre me pasa lo mismo, un día de estos me iré y me compraré una personalidad, así no me vuelve a pasar). Tras acabar todo esto me dijeron. la típica frase: No nos llames, ya te llamaremos. Por lo que me fui ilusionado a casa.

Tras un par de semanas de ansiosa espera (la verdad que había olvidado el tema), me llegó un email comunicándome que habían dado la única plaza al única candidato: a mí. No daban más información. Sólo la frase misteriosa, que en los próximos meses se podrían en contacto conmigo (Morfeo?).

¡¡BIEEEEEEEEEN!!

Me voy a tener una vida cool por ahí.


¿Dónde me voy?
No lo sé
¿Cuándo me voy? Tampoco lo sé.
¿Qué haré alli? Tomar el sol y mojitos.

Esas preguntas me daban igual, solo había una que me atormenta desde entonces, ¿Qué me llevo en la maleta?


Para saber cuál es el parecido de este relato con los hechos reales, les remitimos a la foto de arriba