lunes, 31 de octubre de 2011

Defensa Laboral

Ahora mismo, hay mucha gente en la calle. No literalemente (con el frío que hace, pobres). Si no en el paro. Hay mucha gente.
Puñaos de gente.
Millones de personas.
Sin exagerar.

Consecuencia de esto, muchas veces tu jefe malo y perverso, tendrá en la boca la frase:
"Nadie es imprescindible. Tengo mucha gente mejor preparada que tu dispuesta a hacerlo por un menor salario."
Ains. Sí, son implacables y sin empatía (recuerda que llegaron a jefes de alguna forma...).

Pero para eso tenemos el blog de hoy, en que os daremos varios argumentos para rebatir a dichosa frasecita.

Argumento 1
(Sentimental):
Le razonas amablemente que no es tan fácil encontrar alguien tan guapo, maravilloso, simpático, trabajador y modesto como tú.
Al menos este es mí caso, que sé que no es aplicable a todos los lectores. Así que podéis sustituirlo por algo tipo: no es tan facil encontrar a alguien que haga el café tan maravilloso como yo.(Nota: Si no sabes hacer café, no pruebes a rebatirlo con este método).


Argumento 2 (Ecónomico): Alegas que llevas allí más años que la puerta: Por lo que si suma tu finiquito, más la prorrata de las pagas extras y vacaciones que se te deben, más el coste y tiempo en términos ecónomicos que tardaría en encontrar a alguién y le añade el tiempo que tardaría en empezar a trabajar y que no llegará sabiendo a hacer los cuadritos de Excel en colores como tú, obtendrá el coste importante de tu sustitución. Y ahora bien, si divide el coste anterior entre la diferencia de tu salario y el del nuev@ empleado, para saber cuanto tardaría en recuperarlo, suele salir como mínimo un año. Por lo que ese es el tiempo que le costaría recuperar el dinero de tu despido. Dada la situación economica, no consideras que la empresa pueda invertir esa cantidad de tiempo y dinero.
¿Que no lo entendiste? Da igual, a la tercera frase tu jefe se habrá olvidado de que hablabáis. Adicionalmente, tiene la ventaja de que tu superior te dirigirá la palabra lo justo, para evitar que le vuelvas a soltar otro discurso inteligible.

Argumento 3 (Comparación Relativamente Provechosa): Cortas tangecialmente diciendo: "¡Jefe, alguién ha reventado el servidor! No tenemos conexión durante las próximas horas y no llegaremos al pedido del cliente.¿Quién puede haber sido?"
Siempre hay alguién más débil, señálale a él indirectamente para que lo despidan y tú seas quién tenga que enseñar al nuevo.

Argumento 4 (Macarra): Tan sencillo como mirar fijamente a tu jefe recordando que es tu jefe (y todo lo "bueno que ello conlleva, como lo "bien" que te trato siempre) y le suelta con un deje de chungo: "No hay cojones. Antes de que tu hagas eso, te rajo."
Una gran parte de los jefes son unos abusones, que en cuanto les dices alguna cosa se arrugan. Usa este argumento si estás seguro de que tu jefe es de este tipo, o si tienes ganas de jugar a la Ruleta Rusa Laboral.

Argumento 5 (El extranjero): Contestas abriendo mucho los ojos y diciendo: "Perdoni, di modestia. Dondi está el bañio"
Si trabajas en una gran empresa, tu jefe no sabrá quién eres. ¿Dudas qué sí lo sepa? Vamos, que estamos en España, ni el Tato trabaja y, ¿tu jefe se va a saber tu nombre y tu cara?

Argumento 6 (Ignoracia): Te quedas callado, mirando hacia abajo y haciendo como que no te lo dijo a tí. Si te insistiera, finge sorpresa, pues estabas concentrado realizando eficientemente tu trabajo. O eso es lo que le tienes que decir.
Este método se basa en la táctica, si no le hago caso, no existe y no pasará. Otra versión de este argumento es subir la música a todo lo que te deje el volumen cada vez que veas a tu jefe, para que cuando pase a tu lado poder gritarle no le oyes.

En cualquier caso, siempre debes recordar que la frase sólo lo dice por darte miedo. Si realmente fuera más ecónomico y mejor despedirte lo habría hecho ya, ¿no?

A menos que lo esté buscando ya.