viernes, 4 de enero de 2013

Empezando el Año



Aunque aún tengo alguna cosilla más que contar de mi aventura en el Muro (más allá de este Hemisferio), me apetece comentaros lo que me pasó hoy, pues como diría una amiga: “Soy un Nabo”.

Tras las Navidades, y una vez acabada mi gira internacional, me tocaba seguir con mi gira regional. El tema es que la definición hispana de la palabra (parte de España) es algo distinta que la anglosajona (toda Europa). Vamos, me mandaron a una oficina noinglesa en Europa.

Hoy fue mi primer día. Me levanté temprano. Tras quitarme las legañas, me puse mi uniforme (traje-camisa-corbata) y cogí el abrigo, la mochila y el portafolios. Sí, elegante y profesional.

Esperé poco al autobús (aquí son muy puntuales, casi alemanes) y me senté nada más subir rumbo al centro de la ciudad. Cuando llegué a mi parada, cogí mi abrigo y mi carpeta y me apeé del autobús para tomar el siguiente. En este segundo vehículo me empecé a encontrar angustiado, pero continué hasta la oficina.

En menos de media hora  estaba delante de la amable señora de la recepción, que llamaremos Ángel de Charlie 1 (de ahora en adelante AdC1). ¿Por qué? Por su reacción tras escuchar mis palabras:

“Buenos días,
Soy su nuevo compañero… Eh, creo que me dejé la mochila con mi pasaporte, las tarjetas de crédito, todo signo de identificación, las llaves de mi piso, mi diccionario noinglés y la 3DS en el autobús. ¿Qué tal?”

N.T: Todo en un perfectísimo inglés


Ipso facto, le salieron brazos adicionales, empezó a marcar teléfonos y pasando por varios idiomas intentado localizar mi mochila. No se en qué momento se dividió, porque mientras aporreaba el teléfono, un copia suya me invitó a tomar un café en una sala para esperar a la persona de Recursos Humanos, también conocida como Ángel de Charlie 2.
En la sala había otra mujer, que para aliviar mi carga, me estuvo contando lo que había degenerado la ciudad en los últimos 5 años, ya que a su hija le habían robado 2 veces en los últimos meses.

A mi principalmente me preocupaban la 3DS, porque tengo una partida de Pokemon a medio, y me daba rabia volver a empezar. Ah, bueno y la única copia que había en el país de las llaves del piso.
Mientras imagina a un extraño malcriando a mis pobres pokemons, entró AdC2 (recuerda Ángel de Charlie 2), que tras informarse de la situación me ayudó a bloquear tarjetas y buscó un chofer que me llevara al centro y me acompañara a la caza y captura de todos los autobuses posibles. Por lo que me senté a esperar la llegada de mi chófer, y a ver Facebook (por cierto, que aburridos estabais esta mañana, no pusisteis nada interesante).

Tras una hora o así, mi chofer estaba construyendo el coche por lo que parece, AdC1 me dijo que había contactado con la compañía de autobuses, que hasta las 3 como pronto no sabrían nada y que era prácticamente imposible localizar el autobús… Por lo que hice lo más lógico en esa situación, ya que estaba allí me puse a trabajar.
Y me fui a comer.

Y volví de comer.

Y seguí trabajando, y ¡¡me acordé de la consola!! Por lo que llamé a AdC1, que estaba enferma… ¡Se había ido a casa! (Ella que podía entrar en su piso… Seguro que tb tenía su 3DS con Pokemon ~_~ )
Su sustituta me dijo que teníamos que esperar a que nos llamara la compañía de autobuses.
Por lo que seguí trabajando.

Esperando.

Y trabajando.

A la hora volví a llamar, y esta vez me contestó un hombre. Creo que era informático, porque me contestó:
“Cuelga y vuelve a llamar al genérico” (si es no es suficiente prueba de su culpabilidad como informático, decídmelo).

Como soy más tradicional, me levanté y me fui a ver a la Sustituta de AdC1. Cuando me presenté de nuevo, resulta que la Sustituta no estaba, esta era una chica nueva, por lo que tuve que contarle tooooooooooooooooooda mi aventura otra vez. Creo que no la conté con gracias, porque era como si lloviera. Encima obtuve por respuesta un “No han llamado. Gracias”.
 
Al volverme, pensando que tendría que pedirle a los Reyes Majos una 3DS con el Pokemon a medio, me encontré con el chofer (más vale tarde que nunca), que pasó por unos segundos a ser Charlie. El tiempo que tardo en aporrear el teléfono para contactar con objetos perdidos y darme una dirección donde supuestamente estaba mi mochila.
Dejó de ser Charlie, porque me deseó suerte y se largó si llevarme al sitio, que estaba en las afueras en la otra punta de la ciudad.

La ventaja de las ciudades civilizadas es que en media hora estaba en la otra punta de la ciudad, donde un hombre que solo hablaba su lengua noinglesa, me pidió el nombre, a cambio del cual me tiró mi mochila con la 3DS y la partida (bueno, y todas mis pertenencias en general).

Podría ser negativo y pensar que tras todo el día en un autobús, es mala suerte no cruzarte con nadie en la 3DS… Pero me quedó con la parte buena: he llegado a casa media hora antes que si hubiera estado trabajando todo el día ^_^


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